Caracol
Sin detenerme, porque no puedo, pero ahora, tampoco quiero.
Ya ni siquiera volteo a ver el camino de espejo que dejó a mi paso.
Y no soy más que ése camino, si volteas a verlo, ahí está mi reflejo.
Sin detenerme, porque no puedo, pero ahora, tampoco quiero.
Ya ni siquiera volteo a ver el camino de espejo que dejó a mi paso.
Y no soy más que ése camino, si volteas a verlo, ahí está mi reflejo.