cinco pesos
Fui a la tienda de la esquina a comprar algo de amor. No sé, hoy amanecí con antojo.
Pero al llegar me contó el tendero que ya no vendían suelto, "hay nuevas regulaciones -dijo- si quieres puedo venderte la caja completa".
Como veía que no me alcanzaba, pensé en pedir unas palabras de aliento o un abrazo, que suelen ser más baratos, pero al final solo me despedí y salí sin comprar nada.
Al atravesar la puerta de salida levante la cabeza, y respirando profundo contemplé más detenidamente el horizonte.