🦥 Catáestrofa

Escríbeme una carta

Escríbeme una carta,

ahora que ya me he ido.

Prometo leerla en cuanto tenga tiempo.

Si no sabes mi dirección, puedes quemarla al viento,

me bastará percibir el aroma de la tinta al quemarse.

Puedes también, no escribir. Solo recuerdame, si quieres.

Me bastará entonces sentir el balanceo del universo sobre el vórtice de tu pensamiento.

Y si no me escribes ni me piensas, ahí no me bastará nada.

Que ahí,

en realidad,

me habré ido.