Finas y largas patas bajo la puerta
En la madrugada me sigen despertando sus ruidos,
Parece que se han determinado a entrar.
Estoy acostada en mi cama, y tras de mi cabeza, casi podría decir que entre la pared, suena que han roto una botella.
Me cobijo hasta el cuello, viendo detenidamente la comisura inferior de la puerta.
En su tenue luz, encuentro una pequeña fuga a éstas tinieblas, sin embargo no me gusta lo que veo.
Esa ventana al mundo, me muestra una serie de finas patas que rodean la entrada, evaluándola.
Escribo ésto con el único objeto punzante que tengo, procederé a empuñarlo en cuanto atraviesen.