Respira hondo
Con su aliento se acumulaba paulatinamente toda esa escoria que pululaba flotante en el aire.
Los residuos entraban sin contratiempos, mientras, vegetativo, miraba sin poder hacer nada.
La última de las lastras partículas cayó sobre la inmundicia acumulada, como el último naipe termina derribando la torre, y así, en un respiro atropellado encontró su último suspiro.